Javier Prieto, subdirector asistencial

Hay que entender que no todo el mundo puede encontrar un trabajo, pero sí todo el mundo debería poder vivir en una vivienda.

Javier Prieto, subdirector asistencial

¿Cómo se inició la aplicación de la metodología Housing First (HF) en Sant Joan de Déu Serveis Socials Barcelona?

Nosotros siempre estamos inmersos en un proceso de mejora continúa con lo cual siempre estamos en proceso de evaluación, reflexión, y aplicación de nuevas metodologías o nuevas mejoras para intentar que lo que hacemos se ajuste al máximo a la realidad de las personas que atendemos individualmente. Explorando vimos que había surgido la metodología HF, y nos pareció algo muy de sentido común.

Ya cuando empezamos el proyecto de pisos vimos que cuando a una persona le dejas que vaya tomando decisiones y la atiendes desde la normalidad, no desde un centro que te da todos los servicios, la persona florece, de repente empieza a desarrollar capacidades que muchas veces los profesionales creíamos que tenía dormidas.

Una de las características del HF es que se cede toda la decisión a la persona atendida ¿cómo abordasteis este cambio de enfoque?

Si cedes la decisión tienes que entender que el tiempo que van a estar las personas residiendo en el centro tiene que ser modulable en función de su consecución de éxito o no, no en función de que un programa diga, tú tienes 6 meses o 1 año para estar aquí y ya tenemos que haberlo conseguido. La realidad es que no puedes pretender que una persona sin hogar que ha vivido muchos años en la calle, en 3 o 6 meses deconstruya todo ese proceso para construir una vida nueva, porque es un proceso muy largo.

Has comentado que con el modelo HF dejamos de trabajar con personas "Sinhogar", explícanos qué quieres decir

Hemos cogido a las personas que tienen una carencia material y las hemos metido dentro de una bolsa de personas con situaciones muy diversas y que no se identifican entre ellos y les hemos puesto el nombre de sinhogar, indigentes, pobres, sin techo… hemos hecho un proceso semántico de cómo nos referimos a estas personas, pero al final el colectivo que atendemos son personas que tienen carencias materiales. Si una persona tiene problemas de adicciones, problemas de salud mental… pero tiene una familia que le mantiene el alquiler o tiene dinero… esa persona no será sin hogar. Nunca. Si a una persona que tienes etiquetada como “persona sin hogar” le pones en una vivienda, automáticamente deja de ser una persona sin hogar, siempre que permitas que esa vivienda acabe siendo suya. HF permite que cojas a una persona y le digas, “toma, ésta es tu casa” y ahora vamos a ver qué pasa. El primer paso que haces con la persona es quitarle la etiqueta de "sin hogar".

¿Qué otros retos plantea HF, aparte de ofrecer una vivienda a los participantes del programa?

En los pisos ya habíamos empezado a trabajar desde la normalidad, no trabajábamos con bancos de alimentos, sino que dábamos unas tarjetas monedero con cargas de dinero para que ellos comprasen lo que necesitasen. En los programas sociales cuando hay una situación complicada la elevamos, y normalizamos la vida de todos en base a esa situación. Por ejemplo, a los residentes de pisos, decíamos que no les podíamos dar una tarjeta monedero porque iban a hacer un mal uso de esa tarjeta. Yo le digo que se lo tiene que gastar en comprar comida, pero seguro que se lo va a gastar en comprar tabaco. Entonces aplicábamos fórmulas restrictivas. ¿Qué hemos visto? Que al final el porcentaje de personas que van a hacer un mal uso es muy bajo, con lo cual no hace falta hacer una práctica muy restrictiva porque acabas penalizando a las personas que no van a hacer un mal uso de la tarjeta.

Aquí teníamos un modelo de escala de transición. Si tu vienes a un albergue y te portas bien y todo va bien, pues a lo mejor pasas a un piso que estará tutelado y si en el piso todo va bien pues puedes pasar a otro piso… esto es porque teníamos que revisar antes que esa persona se iba a portar bien y nosotros como profesionales íbamos a cerciorarnos de que nuestros miedos, no sus posibilidades, eran las que valían.

¿Cómo ha sido a la práctica este cambio de perspectiva?

A veces queremos hacer algo nuevo y los trabajadores hacemos un análisis de riesgos: es que puede pasar esto, es que puede pasar lo otro y lo que no nos paramos a pensar muchas veces es ¿qué pasa si sucede esa situación? Tenemos que ponderar el riesgo con el beneficio y nuestro rol como profesionales es minimizar el riesgo o actuar una vez haya ocurrido. O sea, dejar que la persona se equivoque para poder actuar siempre que mantenga la vivienda, mantenga buena convivencia vecinal y acepte acompañamiento[i] y, sobre todo, que no suponga un daño para sí mismo ni para otra persona. HF nos abría la pista a poder aplicar, de la mano del Ayuntamiento de Barcelona, una nueva metodología sobre la que había muy poco escrito y muy poco aplicado, pero que podíamos hacer algo que realmente creíamos que era necesario para las personas que atendemos.

¿HF sirve para todos?

No, no sirve para todos, porque hay personas que en un centro colectivo encuentran un espacio de relación y de autorrealización. Sobre todo personas de edad un poco avanzada y personas que por sus problemáticas de salud necesitan un soporte más continuado.

Ahora estamos todos con el HF... cuando me dicen que hemos subido del asistencialismo y de la caridad yo siempre digo que una persona que viene de la calle lo primero que necesita es asistencialismo y caridad. Una persona cuando llega de la calle necesita comer, ducharse, dormir y estar tranquilo. Eso es una cobertura de las necesidades básicas. Si no empiezas por ahí, no tienes nada que hacer, entonces vamos del blanco al negro. Hemos subido de la caridad y el asistencialismo a hacer prácticas totalmente enfocadas a la autonomía y el empoderamiento de la persona, cuando no es así. Pasamos de los albergues ya no sirven, a ahora sólo vale el HF. No. Cada persona es diferente y cada persona está mejor en un tipo de equipamiento o en otro.

Hay personas con problemas socio-sanitarios muy graves que no tienen a nadie y que vivir en un piso les puede suponer una gran dificultad. Hay personas con problemas de salud mental graves que vivir en una vivienda les puede suponer un estrés y personas que no tienen problemas de salud, pero que la soledad de una vivienda individual les puede generar un estrés. También hay que considerar estos elementos, y no considerarlos solos, porque si no caeremos en el error de otra vez a generalizar actuaciones en base a lo que nosotros creemos que pasará y cuando nosotros nos ponemos a pensar lo que creemos que pasará, muchas veces nos ponemos en lo peor, porque la práctica social siempre se ha basado en la necesidad, no en las potencialidades y las capacidades.

A parte de una vivienda, las personas atendidas necesitan un trabajo para salir adelante

Al final todo el mundo que viene aquí lo que quiere es trabajar y una vivienda, y hay personas que cuando llevan un año buscando trabajo y no encuentran empiezan a hacer la reflexión de por qué no encuentran. Y a lo mejor no encuentran porque físicamente el mercado laboral no las acepta y esto es una realidad que tenemos en nuestro país. Hay gente que tiene dificultades por el aspecto físico, dificultades formativas o de conocimiento, porque son personas que tienen una identidad muy marcada al trabajo. La generación anterior a la nuestra se identificaba con su profesión y el trabajo era un valor. Entonces hay gente que hace un proceso y se da cuenta que el mercado laboral no las quiere. El mercado laboral las excluye por edad, porque son caros de contratar, porque hay gente joven que es más barata, porque hay personas que están dispuestas a trabajar de becario, porque no hay una masa social suficiente para hacer una presión y que se elimine la precarización… por mil cosas. Entonces, a una persona de 55 años que no va a encontrar trabajo, que la jubilación le vendrá cuando le venga, con una pensión muy baja, una de dos: o le decimos que no va a tener vivienda nunca y que siempre va a estar en la calle o esperamos a que las prestaciones suban y las viviendas bajen. O sea, que hay a una coyuntura de varios factores que afecta para que su vida sea normal. Normal o digna.

¿Cuáles son los retos para que crezca el HF?

Creo que sería muy bonito poder decir que en Barcelona y en Cataluña la apuesta es que las personas sin hogar vayan a una vivienda. Tendría que haber una estrategia conjunta. Ya se intenta porque está el plan nacional, la estrategia de Cataluña y luego está la de Barcelona, pero debe haber mayor coordinación y mayor claridad en el objetivo común, es decir, ¿queremos gestionar la situación de las personas sin hogar o queremos ofrecer soluciones definitivas a las personas sin hogar? si queremos gestionar, es lo que estamos haciendo. Gestionar, dar soluciones puntuales, pero no analizamos si tienen un largo recorrido esas soluciones; si queremos solucionar, tenemos que ir a la vivienda. Primero tiene que haber un cambio de mentalidad de que todo pivota alrededor de la inserción laboral, porque tenemos que entender que con las tasas de paro que tenemos y la situación el mercado laboral, no todo el mundo va a tener cabida en ese mercado y tendríamos que pensar como sociedad qué queremos que les pase a estas personas, si estamos dispuestos a dejar que estén en la calle o si estamos dispuestos a dignificar su vida aunque no trabajen y buscar de qué manera la sociedad entiende esto, porque no todo el mundo entiende que una persona esté en un piso y no tenga que trabajar, pero hay que entender que no todo el mundo puede encontrar un trabajo, pero sí todo el mundo debería poder vivir en una vivienda.

Si tu trabajas tienes una autonomía económica, tienes unas posibilidades que una persona que vive en un piso (de inserción) no tiene, pero tiene los mismos derechos que tú y los derechos sí que deberían ser iguales para todos.

 
[i] Son los 3 condicionantes de la metodología HF

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista a Javier Prieto

Maig 2018

 

Javier Prieto, subdirector assistencial

No tothom entén que un persona estigui en un pis i no hagi de treballar, però s'ha d'entendre que no tothom pot trobar una feina, però sí tothom hauria de poder viure  a un habitatge.

Com es va iniciar l'aplicació de la metodologia Housing First a Sant Joan de Déu Serveis Socials Barcelona?

Nosaltres sempre estem immersos en un procés de millora continua, de manera que sempre estem en un procés d'avaluació, reflexió i aplicació de noves metodologies o noves millores per intentar que allò que fem s'ajusti al màxim a la realitat de les persones que atenem individualment. Explorant vam veure que havia sorgit la metodologia  HF i ens va semblar que tenia molt de sentit comú.

Ja quan vàrem començar el projecte de pisos vam veure que quan una persona deixes que vagi prenent decisions i les atens des de la normalitat, no des d'un centre que et dóna tots els serveis, la persona floreix, de sobte comença a desenvolupar capacitats que moltes vegades els professionals creiem que tenien adormides.

Una de les característiques del HF és que cedeix tota la pressa de decisió a la persona atesa, com vau abordar aquest canvi d'enfoc?  

Si cedeixes la decisió has d'entendre que el temps que estaran les persones residint a un centre ha de ser modulable en funció d’haver aconseguit l'èxit o no, no en funció de que un programa digui que tens 6 mesos o un any per estar al centre i que en aquest temps ho hem d'haver aconseguit. La realitat és que no pots pretendre que una persona sense llar que ha viscut molts anys al carrer en 3 ó 6 mesos deconstrueixi tot aquest procés per a construir una nova vida, perquè és un procés molt llarg.

Has comentat que amb el model HF deixem de treballar amb persones "sense llar", explica’ns què vols dir.  

Hem agafat les persones que tenen un carència material i les hem posat dins d'una bossa de persones amb situacions molt diverses i que no s'identifiquen entre ells, i els hem posat el nom de sense llar, indigents, pobres, sense sostre... hem fet un procés semàntic de com ens referim a aquestes persones, però al final el col·lectiu que atenem són persones que tenen carències materials. Si una persona té problemes d’addiccions, problemes de salut mental... però té una família que li manté el lloguer o té diners... aquesta persona  no serà una sense llar. Mai. Si a una persones que tens etiquetada com "persona sense llar" la poses a un habitatge, automàticament deixa de ser una persona sense llar, sempre que permetis que aquest habitatge acabi sent  seu. HF permet que agafis una persona i li diguis "té, aquesta és casa teva" i ara anem a  veure què passa. El primer pas que fas amb la persona es treure-li l'etiqueta de "sense llar".

Quins altres reptes planteja HF, a banda d'oferir un habitatge als participants del programa?

A pisos ja havíem començat a treballar des de la normalitat, no treballàvem amb banc d'aliments, sinó que donàvem unes targetes moneder amb càrregues de diners per tal que compressin el que necessitessin. Als programes socials quan hi ha una situació complicada l'elevem i normalitzem la vida de tots en base a aquesta situació. Per exemple, als residents de pisos dèiem que no els hi podíem donar una targeta moneder perquè farien un mal ús d'aquesta targeta. Jo li dic que s'ho ha de gastar en comprar menjar, però segur que s'ho gasta en comprar tabac. Aleshores aplicàvem fórmules restrictives. Què hem vist? que al final el percentatge de persones que fan un mal ús és molt baix, de manera que no cal fer una pràctica molt restrictiva perquè acabes penalitzant les persones que no fan un mal ús de la targeta.

Aquí teníem un model d'escala de transició. Si vens a un alberg i et portes bé i tot va bé, doncs potser passes a un pis que estarà tutelat i si al pis tot va bé doncs pots passar a una altre pis... això és perquè abans havíem de revisar que aquella persona s'anava a portar bé i nosaltres com a professionals anàvem a assegurar-nos que les nostres pors, no pas les seves possibilitats, eren les vàlides.

Com ha estat a la pràctica aquest canvi de perspectiva

De vegades volem fer quelcom nou i els treballadors fem un anàlisi de riscos: pot passar això, pot passar allò altre, però sovint no ens parem a pensar “Què passa si succeeix aquesta situació?”. Hem de ponderar el risc amb el benefici i el nostre rol com a professionals és minimitzar el risc o bé actuar un cop hagi succeït. És a dir, deixar que la persona s'equivoqui per poder actuar sempre que mantingui l'habitatge, mantingui una bona convivència veïnal i accepti acompanyament i, sobre tot, que no suposi un dany per si mateix ni per cap altre persona. HF ens obria la pista per poder aplicar, de la mà de l'Ajuntament de Barcelona, una nova metodologia sobre la que hi havia molt poca cosa escrita i molt poc aplicat, però que podíem fer una cosa que realment creiem que era necessari per a les persones que atenem.

HF serveix per a tothom?

No, no serveix per a tothom, perquè hi ha persones que a un centre col·lectiu troben un espai de la relació i d'autorealització. Sobre tot, persones d'edat una mica avançada i persones que per les seves problemàtiques de salut necessiten un suport més continuat.

Ara estem tots amb el HF... quan em diuen que hem pujat de l'assistencialisme i la caritat jo sempre dic que una persona que viu al carrer el primer que necessita és assistencialisme i caritat. Una persona quan arriba del carrer necessita dinar, dutxar-se i estar tranquil. Això és una cobertura de les necessitats bàsiques. Si no comences per aquí, no tens res a fer, aleshores anem del blanc al negre. Hem pujat de la caritat i l'assistencialisme a fer pràctiques totalment enfocades a l’autonomia i l'apoderament de la persona, quan no és així. Passem de dir que els albergs ja no serveixen a que ara només serveix el HF. No. Cada persona és diferent i cada persona està millor a un equipament o un altre.

Hi ha persones amb problemes psico-sanitaris molt greus que no tenen a ningú, pe les quals viure a un pis pot suposar una gran dificultat. Hi ha persones amb problemes greus de salut mental, a les que viure en un habitatge els pot suposar un estrès i persones que no tenen problemes de salut, però a les que la soledat d'un habitatge individual els pot generar estrès. També hem de considerar aquests elements, i no considerar-los sols, perquè sinó tornarem a caure en l'error de tornar a generalitzar actuacions en base al que nosaltres creiem que passarà, moltes vegades ens posem en el pitjor, perquè la pràctica social sempre s’ha basat en la necessitat, no en les potencialitats i les capacitats.

A banda d’un habitatge, les persones ateses necessiten d’una feina per sortir-se’n.

Tothom qui ve aquí el que vol és treballar i un habitatge, i hi ha persones que quan porten un any buscant feina i no la troben. I potser no la troben perquè físicament el mercat laboral no les accepta i això és una realitat que tenim al nostre país. Hi ha gent que té dificultats per l’aspecte físic, dificultats formatives o de coneixement, perquè són persones que tenen una identitat molt lligada  a la feina... La generació anterior a la nostra s’identificava amb la seva professió i la feina era un valor. Hi ha gent que fa un procés i se’n adona que el mercat laboral no les vol. El mercat laboral les exclou per edat, perquè són cares de contractar, perquè hi ha gent jove més barata, perquè hi ha persones disposades a treballar de becaris, perquè no hi ha una massa social suficient per fer pressió i que s’elimini la precarització… Aleshores, a una persona de 55 anys que no trobarà feina, que la jubilació li vindrà quan li vingui, amb una pensió molt baixa... o li diem que no tindrà un habitatge mai o que sempre estarà al carrer o esperem que les prestacions pugin i els habitatges baixin. És a dir, hi ha una conjuntura de varius factors que afecten per tal que la seva vida sigui normal. Normal o digna.

Quins són els reptes per tal que creixi el HF?

Crec que seria bonic poder dir que a Barcelona i a Catalunya l’aposta és que les persones sense llar vagin a un habitatge, Hi hauria d’haver una estratègia conjunta. S’intenta perquè està el pla nacional, l’estratègia de Catalunya i la de Barcelona, però cal una major coordinació o major claredat en l’objectiu comú, és a dir, volem gestionar la situació de les persones sense llar o volem oferir solucions definitives a les persones sense llar? Si volem gestionar, és el que estem fent. Gestionar, donar solucions puntuals, però no analitzem si tenen un llarg recorregut aquestes solucions; si volem solucionar, hem d’anar a l’habitatge. Primer ha d’haver un canvi de mentalitat de que tot funciona al voltant de la inserció laboral, perquè hem d’entendre que amb les taxes d’atur que tenim i la situació al mercat laboral, no tothom tindrà cabuda en aquest mercat i hauríem de pensar com a societat què volem que els hi passi a aquestes persones, i estem disposats a deixar que estiguin al carrer o si estem disposats a dignificar la seva vida malgrat no treballin i cercar de quina manera la societat ho entén, perquè no tothom entén que una persona estigui a un pis i no hagi de treballar, però cal entendre que no tothom pot trobar una feina, però sí tothom hauria de poder viure a un habitatge.

Si treballes tindràs autonomia econòmica, tens unes possibilitats que una persona que viu a un pis (d’inserció) no té, però té els mateixos drets que tu tens i els drets sí que haurien de ser iguals per a tothom.