Nos sumamos a la Declaración de Badalona
La declaración universal de los derechos humanos, entre otras cosas, dice que:
(…) el reconocimiento de la dignidad inherente y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo;
(…) el desconocimiento y el desprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie que han ultrajado la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado como la aspiración más elevada de todo el mundo el advenimiento de un mundo donde los seres humanos, liberados del temor y la miseria, puedan disfrutar de libertad de expresión y de creencia;
(…) los pueblos de las Naciones Unidas han ratificado en la Carta su fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derecho de hombres y mujeres; y que han decidido de promover el progreso social y mejorar el nivel de vida dentro de una libertad más amplia.
De acuerdo con estos principios básicos, Badalona y las ciudades de nuestro entorno han sido siempre ciudades de acogida de miles de trabajadores y trabajadoras venidos de muchos lugares en busca de nuevas oportunidades para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Constatamos que en los momentos actuales las desigualdades sociales no paran de crecer entre la ciudadanía de los países ricos y los países pobres, entre las zonas rurales y las metropolitanas y entre los barrios de nuestras ciudades. Estas desigualdades ponen en peligro la cohesión social y pueden fracturar la convivencia. Unas desigualdades sociales que se ven agraviadas por la emergencia habitacional, especialmente en las áreas metropolitanas. Esto es consecuencia de la fuerte especulación y la carencia de políticas públicas de vivienda que relegan una parte de la población a vivir en la calle, en asentamientos o en infraviviendas y en el llamado chabolismo vertical. Condiciones que nos recuerdan aquello que ya se vivió en el siglo pasado. También hemos podido constatar que, en Badalona, hay edificios con graves problemas estructurales, como al pasaje de la Torre, en la calle Granada o en los pisos de la calle Canigó. Problemas que han puesto de manifiesto que la vivienda, y también la atención a las personas, requieren la actuación de la administración local. En este sentido, últimamente hemos vivido un ejemplo más de la emergencia habitacional que hay en Badalona y, en general, al área metropolitana: ha sido en el desalojo de unas 400 personas, en grave situación de pobreza y de indefensión, del antiguo Instituto B-9.
Por eso creemos que, para reducir las desigualdades sociales y evitar la fractura de la cohesión social de la ciudad, es imprescindible impulsar el desarrollo de políticas comprometidas que mejoren el acceso, la cantidad y la calidad de los servicios públicos. A la vez, hay que promover la ocupación de calidad y fomentar la cooperación y la corresponsabilidad de la Administración, sobre todo local, con la ciudadanía. La dignidad humana está por encima de todo y las entidades, agentes sociales y la Administración pública tenemos que estar comprometidos en su defensa. Fomentar la convivencia y evitar la confrontación y la agresividad entre el vecindario, sea cual sea su condición y el tiempo que lleven viviendo, nos obliga en todo el mundo. Por todo esto, LA DECLARACIÓN DE BADALONA concreta el compromiso de la ciudad y de todos sus actores, entidades, agentes económicos y vecinos y vecinas, a reforzar la cohesión social, combatir las desigualdades y garantizar una respuesta humanitaria ante las situaciones de vulnerabilidad, también el sinhogarismo, con especial atención en los territorios y colectivos más desfavorecidos.
Por eso declaramos:
1.º La dignidad humana y los derechos sociales son irrenunciables.
2.º La Administración tiene que generar las condiciones para garantizar los derechos de la ciudadanía.
3.º La convivencia se fundamenta en el respeto, la igualdad de oportunidades y la corresponsabilidad.
4.º La cooperación y la colaboración entre la administración y las entidades sociales arraigadas en el territorio es esencial para poder dar respuesta adecuada y rápida a la emergencia social.
5.º La transparencia y la participación ciudadana, recogidas en la legislación actual, son prácticas democráticas no opcionales, e imprescindibles para recuperar la confianza y la cooperación.
6.º La vivienda es un derecho básico esencial y por eso tiene que ser una prioridad para las Administraciones evitar la especulación, incrementar el parque de vivienda social y regular los alquileres. El Plan local de vivienda, tal como establece la ley de vivienda de Cataluña, es el instrumento para aplicar políticas activas que garanticen en toda la población el acceso a la vivienda.
7.º La accesibilidad de la ciudadanía a su administración garantiza los derechos sociales y personales sin discriminación por cuestiones de origen, religión, sexo, orientación sexual y condición social y económica.
8.º La equidad se garantiza con servicios y prestaciones sociales suficientes para atender las diferentes realidades, con especial atención en la población que se encuentra en una situación más vulnerable y que requiere orientación y acompañamiento.
9.º Las desigualdades territoriales y la precariedad laboral exigen unos servicios sociales y de ocupación más robustos y coordinados.
10.º La educación y la inserción social y laboral de la población más vulnerable tiene que ser una prioridad de la Administración. Los servicios públicos de calidad favorecen la cohesión social y la convivencia.
Compromisos iNMEDIATOS
Proponemos establecer un orden de prioridades para avanzar en los temas siguientes:
- Dimensionar correctamente los recursos financieros y humanos así como los servicios adecuados para atender las necesidades de la población.
- Definir protocolos y recursos para atender personas vulnerables ante situaciones meteorológicas adversas.
- Garantizar y facilitar el empadronamiento de personas sin domicilio fijo o en situaciones de vivienda informal.
- Participar en espacios de diálogo y coordinación estable entre la administración y las entidades sociales, como la Mesa Sin Hogar de Badalona y el Consejo de Entidades.
- La creación de un comedor social de dimensiones adecuadas a las necesidades actuales.
- La apertura de un albergue municipal, como por ejemplo Can Bofí Vell, como respuesta de emergencia al sinhogarismo.
- Acuerdos con grandes tenedores para ampliar el parque de vivienda social y desplegar el Plan local de vivienda.
- Habilitar propiedades municipales en desuso como vivienda dotacional.
- Crear un servicio de inspección para garantizar la legalidad en el alquiler de viviendas y habitaciones.
Desde la constitución de los ayuntamientos democráticos en los 80 del siglo pasado, la ciudad ha ido resolviendo los problemas sociales y económicos, con la participación, el respeto a la pluralidad y a la diversidad con importantes grados de cohesión social.
Hoy de nuevo estamos llamados a buscar soluciones en los nuevos retos que se nos plantean: como la vivienda y la erradicación de la pobreza.
Y por eso hacemos esta declaración de Badalona: queremos afrontar los problemas de nuestra ciudad de manera conjunta, en armonía y reconociéndonos todas y todos como ciudadanos y ciudadanas con derechos y valores compartidos y para todo el mundo.
Badalona, marzo de 2026

