Albert y Maria Lluïsa, una pareja de voluntarios
El voluntariado es una actitud vital de solidaridad.

Albert Mazarro y Maria Lluïsa Campos son voluntarios en Sant Joan de Déu; él en SJD Serveis Socials desde que se prejubiló, ella en el Hospital SJD desde hace 14 años. Juntos, nos explican qué significa “ser voluntarios” más allá de realizar una actividad concreta.
¿Qué es para vosotros el voluntariado?
[Maria Lluïsa] El voluntariado me ha dado más de lo que yo doy. Y, la verdad, es una satisfacción cada vez que salgo del hospital poder pensar que he ayudado. Me llena mucho.
[Albert] Para mí el voluntariado es una actitud vital de solidaridad. Es decir, es la forma de materializar lo que puedes pensar que la solidaridad representa como finalidad. Poner los pies en el suelo. Y, sobre todo, también es una actitud que debes integrar en tu vida. No es una actividad, es una actitud que de alguna forma llena todos tus rincones del día a día. No estás siempre de voluntario, pero sí eres voluntario todo el día. Ésta es una idea que me gusta recalcar. No estás haciendo voluntariado en todo momento, obviamente, pero sí, digamos, impregna tu actividad diaria, el día a día.
¿Consideráis que hacer voluntariado te transforma?
[Maria Lluïsa] A mí sí, yo me encuentro más a gusto, me encuentro feliz y además veo más los problemas que hay fuera, porque allí dentro del Hospital ves realmente los problemas grandes que hay, y eso también te ha transformado la vida, te dices “qué bien que estoy, ¿por què me quejo? Si estoy muy bien, en casa está todo bien, la familia trabaja, están todos sanos”.
[Albert] Yo lo corroboro. Te transforma, te cambia. Si hablamos del área social, comienzas a oír hablar del sinhogarismo, se hacen recuentos, se dan cifras, pero qué son eso... cifras. Cuando pones cara y ojos a una persona que pasa por una situación de sinhogarismo, en mi caso es un pequeño o gran descalabro, es decir, pasas de la abstracción a lo concreto y en este sentido sí que te transforma
. Tú puedes saber que en Barcelona duermen en la calle no sé cuántos cientos de personas, pero si tratas a alguien que ha pasado por esta experiencia, que está en camino de superarla, primero aterrizas, y en segundo lugar te sientes bien, en el sentido de que estás ayudando de alguna forma concreta, es decir, no hace falta irte a la otra punta del mundo.
¿Recordáis alguna experiencia transformadora concreta?
[Maria Lluïsa] Sí, y lo que me cambió mucho la vida fue cuando estuvimos en Perú, en Cuzco, que estuvimos de voluntarios allí, estuvimos casi un mes, y la verdad que allí sí me hizo la vida un antes y un después, totalmente, la gente, la pobreza, las dificultades que tienen... fue un antes y un después en la antes. Fue gratificante pero, al mismo tiempo, duro.
[Albert] Sí, sí, fue una experiencia de voluntariado internacional que también es un hito dentro de esta experiencia compartida, porque además pudo ser compartida, esto es con Juan Ciudad ONGD. Allí el espíritu de "necesitamos recursos para ver cómo podemos conseguirlos" está a la orden del día. Quizás aquí esto nos pasa más desapercibido. En el caso de SJD Serveis Socials existen convenios con organismos públicos, etc. Estás lejos, como voluntario, del aspecto de la financiación de las actividades voluntarias, pero ahí no. Allí veías que los hermanos estaban desesperados por ver esa financiación de donde podía venir. También fue enriquecedor, pero sobre todo el amplio abanico de personas de la calle que desfilaban por allí, porque no podían pagarse una asistencia a la clínica y entonces ayudábamos con el proceso administrativo.
Algo que nos llamó la atención era el amplio reconocimiento social que tenía la institución en la ciudad, yo diría que en el país. De hecho, cuando tú te movías por la ciudad y cogías un taxi y decíamos que nos llevaran a la clínica San Juan de Dios sólo oías comentarios positivos como “son gente que hacen mucho por la ciudad”.
Albert, ¿recuerdas algún momento concreto que te haya tocado especialmente durante el voluntariado?
[Albert] Yo diría que uno de los momentos más gozosos es cuando algún residente te cuenta que ha conseguido trabajo, que ha conseguido un hogar porque es su objetivo vital. Esto es un tráfico, están ahí no sólo teóricamente, sino en la práctica, en tráfico y, evidentemente, en una situación de dificultad que hace difícil salir en buenas condiciones. Cuando lo consiguen, esa sonrisa, esa cara de felicidad plena se te queda grabada, se te queda grabada y eso se puede transformar en un abrazo o simplemente no te dicen nada, pero tú lo ves. Cuando alguien logra un hogar, que representa el siguiente paso de su inserción laboral, es espectacular.
¿Vosotros consideráis que el voluntariado es un valor?
[Maria Lluïsa] En casa encuentran que lo que estamos haciendo es extraordinario. Están súper contentos con nosotros. Incluso nuestras limpias están superorgullosas de la nona y el nono. Esto a nosotros nos llena mucho porque ves que les estás transmitiendo también unos valores
de que se debe ayudar a la gente y que hay gente que está peor que ellos. Nosotros les hacemos entender que tienen mucha suerte, tienen unos padres, una casa, un plato de comida en la mesa, van a la escuela, pero hay niños y personas que viven en la calle y no tienen nada. Ellos mismos ya están recibiendo que el voluntariado es bueno y para nosotros tiene un valor importante que tanto nuestros hijos como nuestras nietas tengan esa percepción de que se debe ayudar a la gente.
[Albert] A mí me encanta que ya tengan todos en la familia sabido que una de nuestras actividades es el voluntariado con el mismo grado de decir, el abuelo hace yoga y también hace voluntariado. No lo digo en igualdad, pero esto es parte de su vida. Y yo sí recalcaría lo que ha dicho María Luisa, que no intentamos en ningún momento hacer ningún tipo de proselitismo, es decir, simplemente tú explicas lo que haces cuando sale la ocasión y lo dejas caer. Pienso que es la mejor forma de germinar una posible semilla futura.
[Maria Lluïsa] Ya saben que estamos contentos ya gusto haciéndolo, ven que somos felices y ellos se sienten muy orgullosos. Además, ven que no es una obligación sino que es algo que nos gusta hacer, entonces esto lo tienen completamente integrado.
Aquella persona que pueda hacer voluntariado que lo haga, porque la verdad que se va a llevar más de lo que va a dar y le va a dar una satisfacción y una felicidad que no se me imagina. La satisfacción de poder ayudar es felicidad.
[Albert] Yo recalcaría que hay una invitación a que la gente pruebe. Estoy pensando evidentemente en gente de nuestra edad, que a todos le llega la jubilación o la prejubilación. A mí me sorprende que hay gente que se pierde en el sentido de que no sabe qué hacer, evidentemente no se trata de que todo el mundo lo haga, pero que sí todo el mundo lo tenga en cuenta y lo pruebe. No te imponen ningún tipo de dedicación mínima, tú te dosificas; también te permite salir de tu burbuja, y explorar un poco más allá, porque no hace falta ir ni a Perú ni al otro punto del mundo, lo tienes aquí.
