Ana, Jaume y Nagore, una familia voluntaria
Ahora hablemos a nuestros nietos de nuestro voluntariado. Les explicamos de una forma que ellos puedan entenderlo, pero ellos son perfectamente conscientes de lo que estamos haciendo.

Hablamos con Ana, Jaume y Nagore, parte de la familia Gené Olaciregui, que son, o han sido, voluntarios y voluntarias en Sant Joan de Déu Serveis Socials. Nos explican cómo el voluntariado es para la familia más que una actividad, es una forma de vida, algo integrado en su identidad.
Ana empezó a hacer voluntariado en el Hospital materno infantil de SJD hace 24 años, y desde hace 4, es también voluntaria en el CRI La Llavor de SJD Serveis Socials. Jaume lleva alrededor de 13 años en la Obra Social de SJD y unos 9 en SJD Serveis Socials. Su hija, Nagore, inició el voluntariado en el Hospital cuando era una adolescente y años más tarde empezó en SJD Serveis Socials, concretamente en el CRI Creu dels Molers, donde estuvo aproximadamente dos años y, posteriormente, en el CRI Hort de la Vila.
¿Qué es para vosotros el voluntariado?
[Ana] Para mí el voluntariado es asumir un compromiso de dar un rato de mi tiempo libre para ayudar y acompañar a las personas más necesitadas. Y pienso que lo importante de esto no es lo que hago sino por qué lo hago.
[Jaume] Yo el voluntariado lo entiendo como soy una persona afortunada. He nacido en un sitio bueno, tengo una familia, he tenido unos estudios, tengo unos recursos... y con esto soy muy afortunado. Entonces, poder dar un poco, o lo que haga falta, de esas cosas que disfruto, a los demás, que quizás por mala suerte o porque la vida les ha traído aquí no lo tienen, me parece un acto de justicia.
[Nagore] ara mí el voluntariado es un mix de las dos cosas que han descrito mis padres. Es una actividad que me han transmitido y lo vivo tal y como ellos lo han descrito. Un acto de generosidad a los demás.
¿Cuál es vuestra forma de hacer voluntariado?
[Ana] A ver, lo primero es que debe ser muy altruista. Es dar tu tiempo y después pienso que la base es que soy una persona muy solidaria. Me gusta dar mucho cariño y, dentro de lo que puedo, dar amor y esperanza ante una persona vulnerable.
¿Cómo empezastéis a hacer voluntariado?
[Jaume] Cuando me prejubilé consideré que era un buen momento para empezar a hacer voluntariado. Y como Ana ya llevaba unos años en Sant Joan de Déu, en el Hospital Materno, me pareció que estaba bien y me dio la facilidad para poder contactar con las personas que se encargaban del tema y poder incorporarme a hacer el voluntariado. Digamos que fue un contagio por su parte. De ver el bien y lo feliz que se encontraba y poder apuntarme yo también.
[Ana] Yo empecé en el hospital porque tenía una amiga del colegio que era voluntaria del Hospital. Ella siempre hablaba de ello y me enganché de algún modo. Entonces es cuando decidí que debía empezar en el Hospital a hacer voluntariado, estar con las familias, ayudar a los niños, a jugar, acompañar... Y así empecé.
¿Cómo vivís el voluntariado en casa?
[Ana] En casa hemos querido desde siempre impartir unos valores a nuestros hijos. Y sobre todo que vieran que su realidad no era la realidad que tenían todas las personas. Que había personas con muchas dificultades familiares, sociales, y que debían ayudar y apoyar. Y esto fue lo principal que quisimos transmitirles.
[Jaume] Sí, para nosotros el voluntariado forma parte de una forma de vida, no de un estilo de vida. Es decir, no puedes considerarte, por muchos estudios que tengas, y por muchas posiciones profesionales, y por muchos cargos... no puedes considerarte ni mejor ni peor que los demás, ni superior a los demás, ni mucho menos. Es decir, es un tema de valores: todos somos iguales y todos merecemos más o menos lo mismo. Entonces, entender esto, ese principio de igualdad y de respeto, sobre todo de respeto hacia los demás, me parece un tema fundamental
. Fundamental para ir por la vida, para circular por la vida, para moverte por la vida. Poder tener esta actitud de respeto y aprecio hacia las demás personas. Las conozcas o no las conozcas.
[Ana] Y creo que lo seguimos haciendo porque ahora hablamos a nuestros nietos de nuestro voluntariado. Les explicamos de una forma que ellos puedan entenderlo, pero ellos son perfectamente conscientes de lo que estamos haciendo.
[Nagore] Sobre cómo mis padres nos han transmitido el valor del voluntariado tanto a mi hermano como a mí... realmente han hecho una tarea muy bien hecha, porque en casa el voluntariado, tanto mi hermano como yo, lo vivimos como una actividad más dentro de nuestra educación y aprendizaje
. Creo que en ningún momento mis padres nos obligaron, sí nos incentivaron, pero no nos obligaron. Y cuando a alguien no se le obliga y le sale de forma voluntaria, es que el valor que le están transmitiendo es el correcto. Y creo que tanto mi hermano como yo, que actualmente no hacemos ninguna actividad voluntaria, tenemos muy buenos recuerdos y lo recordamos como algo bonito que en algún momento de nuestra vida nos gustaría reencontrar.
[Jaume] Ser voluntario requiere ser consciente de que tienes una obligación pero que no te pide que tengas que hacer un sacrificio ni un esfuerzo
. Al final, haces algo que te gusta y te reconforta.
¿Qué os aporta el voluntariado a nivel personal?
[Jaume] El voluntariado, personalmente, me aporta, primero, estar conforme y tranquilo conmigo mismo, pero, además, también me trae satisfacción. Estuve leyendo una vez que "el voluntariado es un acto de egoísmo" y también añadía, "pero, bienvenido sea ese egoísmo". Y creo que es esto. Hacer voluntariado te aporta, al menos, lo mismo que tú estás dando, por supuesto de aquí para arriba, mucho más. Es una satisfacción personal muy grande.
[Ana] Comparto lo que dice Jaume porque es eso. Primero, es una satisfacción muy importante, todo lo que puedas dar; y, sobre todo, ver el agradecimiento que tiene hacia nosotros la persona que lo recibe es de un valor incalculable. Y esto es una satisfacción muy, muy importante. No tiene precio.
[Nagore] A mí, personalmente, el voluntariado me ha aportado en las diferentes experiencias que he vivido, tanto en el hospital como en Serveis Socials, la importancia de relativizar nuestros problemas. Cuando eres joven crees que tus problemas, como no poder salir un viernes, es lo más importante y lo más grave, y te das cuenta de que esto, comparado con los problemas reales que tiene la gente, no son nada. Entonces, creo que, desde un punto de vista más adolescente, juvenil, relativizar los problemas ha sido algo que me ha costado poco gracias a hacer voluntariado desde muy joven
. Y a medida que me he ido haciendo mayor y he ido madurando y he ido aprendiendo a relativizar estos problemas, me ha aportado también poder empatizar mucho con las personas independientemente del problema que tenga adelante y, sobre todo, me ha ayudado mucho a no juzgar y no tener prejuicios de las personas, porque a veces, de quien más te lo esperas, es de quien más puedes aprender.
