Andrea Macarulla, voluntaria

"El voluntariado es un aprendizaje… es como una inversión de vida”.

Andrea Macarulla, voluntaria

Hablamos con Andrea Macarulla en el CRI Hort de la Vila, donde realiza su voluntariado desde septiembre de 2017

¿Cómo te interesaste por Sant Joan de Déu Serveis Socials, Barcelona?

Me llegó por las prácticas de La Salle. Cada año todos los grados hacemos una asignatura que es “Pensamiento y creatividad”. Se da teoría hasta tercero, entonces hay 30 horas de prácticas que tienes que hacer en algún servicio social. A mí me dieron a elegir Sant Joan de Déu. Me dijeron que eran personas que están sin techo y me pareció interesante, y por eso vine.
     
¿Cuál es tu labor concreta como voluntaria?

Servir la cena y antes hacer un poco de acompañamiento con otra compañera. Estamos por el hall o por los ordenadores si necesitan ayuda, o por la lavandería.

¿Y cómo vives este voluntariado? ¿Qué te aporta?

Pues la comunicación directa con la gente. Me he quedado porque es una realidad que existe. Si puedes estudiar y puedes hacer mínimamente cosas tienes una suerte. No vives esa realidad si no estás cada día a pie de guerra, como los trabajadores sociales... Y en mi universidad, sobre todo. Supongo que converge la gente que lo tiene todo muy fácil. Y por eso tiene sentido la asignatura que nos pusieron. Vengo por la realidad que hay aquí y porque aquí la gente es muy auténtica. Tu das tu tiempo, tu alegría, tus ganas de pasarles felicidad a ellos.
Su realidad es dura. Y me parece una labor muy bonita poderme comunicar con ellos. Y ellos te dan también porque tu das tu buena cara, tus ganas y ellos también te lo agradecen. Te sientes… no sé si en paz, pero yo me siento muy bien. 
Cualquier voluntario con el que hables comenta que recibes tu más que ellos porque vienes aquí a acompañar, pero de vuelta vienen cosas muy bonitas. Y yo aquí descanso. Venir aquí hay una desconexión muy grande.
Primo más el voluntariado que otras cosas. 

¿Qué has conocido de las personas en situación de sinhogar que antes de hacer el voluntariado desconocieras?

Lo que le ha pasado a la mayoría, de los que me explican un poco su trayectoria. Tienen situaciones en el trabajo, pero sobre todo familiares, muy conflictivas… he entendido porque alguien puede estar en la calle. Si entiendes porque cada uno ha llegado aquí, quizás lo comprendes más. Cuando tienes una carencia emocional o te falta un soporte… no es fácil. 
Lo que más me han enseñado es que son como tú y como yo. El primer día que vine aquí, viene con miedo. Venía con ideas preconcebidas. Y vine aquí y se me rompieron muchos esquemas.

¿Y ahora ha cambiado tu relación con las persones en situación de sin hogar que ves fuera del centro?  

Sí, mucho. Esto me da un poco de vergüenza decirlo: antes quizás giraba la cabeza, miraba para otro sitio. No me apartaba, pero me incomodaba porque no sabía cómo tratar la situación y ahora quizás sé que cuando están en la calle y nadie les mira y nadie les dice nada y parece que no existan... aunque no les vayas a dar dinero, no hagas ver que no les estás viendo. Eso es aún peor.
Yo intento siempre hacerles sentir que existen. No voy a girarles la cara. Eso es un detalle que no sabía y que he aprendido y encuentro muy útil.
Si quieres hacer una inclusión se puede hacer de muchas maneras, entonces intento eso, no hacer ver que no están. 

¿Qué te aporta en general el voluntariado?

A veces cuando quedamos los voluntarios, sale el tema de la conciencia. Limpiar la conciencia. Eso a veces se usa, pero mi filosofía no va tanto por ahí, es dar un servicio a cambio de nada aparentemente, porque obviamente recibes. Recibes el cariño de la gente… Más que nada buscaba hacer algo altruista, porque también en mi familia hay gente que lo ha hecho y siempre hemos tenido esta filosofía altruista y me apetecía probarlo. Y yo sola, porque siempre ha sido con la familia. Entonces yo sabía que esto me iba a ayudar y es por donde yo quiero ir en mi vida. Es como un equilibrio. Lo veo como una labor social necesaria. No sólo para concienciarte.
Aquí había un residente al que daba alfabetización y me preguntaba si me daban dinero o algo y yo decía “no no, si no dan dinero”, entonces me decían si era por prácticas y yo decía que tampoco, entonces “¿por qué vienes?” me preguntaba. “Porque quiero”, le dije. La gente no está acostumbrada a eso, a venir porque quieres. ¿Por qué vas a dar tu tiempo? Porque el tiempo, no es algo físico, pero también es importante. No es algo muy habitual, pero eso es una filosofía que nos beneficia a todos. En la comunidad en la que estés viviendo, si todo el mundo hace algo altruista es como un círculo que se retroalimenta solo y puede ir a mejor.

Ahora mismo eres una de las voluntarias más jóvenes de la entidad. Cada vez hay más jóvenes, pero sigue predominando un perfil mayor. ¿Qué le dirías a un joven para animarlo a hacer voluntariado?

Creo se les puede convencer por el tema social. Vivimos con el móvil, es un tópico lo del móvil, pero es cierto… y vives como en un mundo paralelo que no te afecta, entonces cuando ves las noticias y recibes un golpe de realidad dices, “¡Ostras si estaba así la cosa!”, pero está así siempre. A mí me sirve mucho para bajar a la realidad “esto es lo que hay Andrea, y esto tienes que saberlo”. Es un golpe de realidad que le iría muy bien a la gente joven porque estamos empezando y somos las futuras generaciones y estaría bien que supiéramos eso para que en un futuro no actuáramos como si no hubiera esta realidad. Porque puedes cometer el error de decir “ah, bueno, esto no lo sabía”, yo vivía en mi burbuja y van pasando las cosas… y en tu burbuja a lo mejor no pasa nada, pero alrededor sí. Y si vas a contribuir en las próximas generaciones, eso es importante saberlo. Por eso me parece muy importante, que sea aquí o dónde sea, pero ver una realidad, que a lo mejor no quieres ver.

¿Crees que los jóvenes aportáis algo diferente a las personas que acompañáis?

Sí, quizás menos experiencia, pero es una energía más activa, más proactiva. Me he dado cuenta que la mayoría de voluntarios con más experiencia ya saben a lo que vienen y tienen muy buena mano. Yo como nueva a lo mejor lo que puedo dar esa novedad, esa… no sabría cómo decírtelo, frescura, espontaneidad. Yo creo que con diferentes edades aportas muchas cosas, porque también hay cultura de generación. La cultura de los que ahora tienen 40 o 50 es diferente de la nuestra. Por educación haces cosas diferentes y es una diversidad que me parece muy rica; y que si la traes a cualquier ámbito social es más rica, es más poderosa, porque lo que no saben unos, lo saben los otros, entonces es un buen tándem. Es una complementariedad buena. 

¿Has percibido en San Juan de Dios alguna manera de hacer particular?

Lo primero que percibí es el cuidado. Aquí todo está planificado. Aquí se cuida mucho al voluntariado. Hay una sala para nosotros… La organización, el cuidado, la atención. Aquí tienes tu horario y tu franja... Yo aquí me siento importante. 

Cuándo comentas tu voluntariado en tu entorno, ¿qué respuesta recibes?

Es ambigua la respuesta. Si digo que voy al voluntariado no se lo toman en serio. Se creen que es algo que podría haber dejado de hacer hace tiempo. Para ellos es un tostón tener que hacer 30 horas de un voluntariado y la gran mayoría me dice “¿Pero aún sigues haciendo voluntariado, pero no habías acabado?” Y yo les digo que las he acabado, pero me he quedado. Entonces hay gente que reacciona diciendo que guay y hay gente que, al haberles hablado de este voluntariado, sí se han interesado. Incluso hay gente que vendrá de prácticas porque sabe que he estado aquí y está muy bien. Pero, por ejemplo, la gran mayoría de colegas de trabajo me dicen “ostras, pero sigues yendo allí... pero no has acabado…” porque claro, para ellos era un tostón.
Yo me lo tomo en serio, si tengo que venir, pues vengo y ya está. Es como si voy a una reunión de trabajo o de prácticas. Para mi es lo mismo, porque te comprometes a algo. Es el compromiso lo importante, no es en qué. 
Hay gente que dice que no tienen tiempo. Si no lo ves como una pérdida y lo ves como algo que es retroactivo… a mí me da venir aquí. No me da nada físico, pero me alegra venir aquí. Es una manera de desconectar y hacer algo productivo. Me parece algo muy productivo y así lo recibe mi entorno.
Pero también hay quienes se interesan. Les abres un poco el mundo. A lo mejor ahora no se apuntan, pero tu enciendes la llama y a ver cuándo les da también. Cuánto más adultos mejor, eso también te lo digo. Lo entienden mucho más, desde luego.

¿Cuáles son tus perspectivas de futuro como voluntaria?

Seguir aquí, en la entidad, porque si encuentras algo organizado y te sientes que formas parte de eso, no tienes necesidad de irte a otro sitio. Un día a la semana no me quita de nada. Son tres horas que yo puedo venir perfectamente y que siempre tengo tiempo. Mis perspectivas serían seguir, hasta que pueda. Me sabría mal irme.

¿Qué destacarías de tu labor como voluntaria?

Estoy para acompañar y es un trabajo muy de “aquí y ahora” y parece mentira, pero es una desconexión muy grande. No puedo venir aquí con trabajo. Yo vengo aquí y tengo una sola labor: acompañar. Es una labor y ya está. Y parece mentira que no hagamos eso fuera.  A mí me engancha por eso también. Te puedes centrar en algo que no eres tú y me parece muy bueno. Mientras estás trabajando estás pensando, tengo que hacer esto o aquello, para la carrera, para el TFG... y todo da vueltas a lo mismo y estoy muy cansada. Cuando haces otra cosa totalmente diferente, que se sale totalmente, eso me parece un punto que nos une a todos, a ti, a mí, al que trabaja de paleta, al que trabaja de médico, al que trabaja de… lo que quieras. Es un punto en común y ese punto en común te hace ver que todo el mundo es común. 
Recomendaría el voluntariado porque te hace salir de tu zona de confort y conocer personas. Enseña mucho. Es un aprendizaje. Va a sonar muy económico, pero es como una inversión de vida. En un año creo que ha habido un cambio muy importante en mí. De la Andrea que empezó, a la Andrea de ahora hay mucha diferencia. Y esto ha sido el voluntariado y el ambiente. Es que no puede ser mejor.