Anna, participante de Casa AVIDI
"A cierta edad, de cara al trabajo no te cogen. Si ya tienes 64, como yo, no te cogen. Esta es la lucha."

Hablamos con Anna, de 64 años y participante de la Casa AVIDI, que comparte su trayectoria vital y cómo vivió su llegada al centro. Apasionada de la música, la lectura y la escritura, reflexiona sobre las dificultades de acceso al mercado laboral en determinadas etapas de la vida y la importancia de sentirse acompañada.
¿Cuál era tu situación antes de entrar en la Casa AVIDI?
Mi situación es muy cruda hace muchos años. En realidad, desde mi divorcio, que fue muy traumático, muy duro. Y, bueno, llevo 30 años en depresión, y me estoy medicando porque es crónica. Entonces, entré aquí bastante chafadita, la verdad, porque la situación es muy jodida.
¿Cuál fue tu primera impresión de la Casa?
Antes había estado en alguna habitación de alquiler, y cuando entré, me sorprendieron mucho las instalaciones, porque yo pensaba, “madre mía, un centro de acogida”. No sabía lo que me iba a encontrar. Es como si estuvieras en tu casa, te hacen sentir muy bien.
¿Cómo te sientes en relación con el acompañamiento que hacen las profesionales?
Yo estoy muy contenta con Puri y de Tamara, son super encantadoras y su función es ayudarnos a nosotras, a ver si podemos salir de la situación. Me siento como en casa, te hacen sentir realmente como si estuvieras en casa. Y esto es muy importante.
¿En qué situación te encuentras actualmente?
La situación es jodida porque llega un momento que, a cierta edad, de cara al trabajo no te cogen. Si ya tienes 64, como yo, no te cogen. Esta es la lucha. Estoy en muchas bolsas, envío muchos currículums, boca a boca, etc. Pero, la verdad, mi futuro lo veo muy crudo.
¿Has hecho amistades en AVIDI?
Cuando yo vine, no venía para hacer amistades. Pero, desde el principio, conecté muy bien con una chica, Ana Mar. Y ahora somos como hermanas.
¿Cuál es tu rutina?
Voy a caminar un rato cada día, porque tengo que moverme, y así no estar tantas horas en las bolsas de trabajo, porque antes podía estar 13 horas allí “dale que te pego”. Pero también te tienes que esparcir un poco. A veces me voy al paseo a la playa a andar un rato, a veces me llevo un libro a la playa, hago un poco de todo.
En el tiempo que llevas aquí, en la Casa AVIDI, ¿has notado algún cambio?
Yo vine aquí con un estrés tremendo, o sea, estaba diagnosticada con estrés. Y aquí lo que he encontrado es una paz y una tranquilidad que me hacía mucha falta
. Anímicamente, me he recuperado mucho, estaba hecha un desastre. Y estoy agradecida de tener por ahora un techo y sentirme como en casa, porque esto es muy importante
.
¿Y cómo ves el futuro?
Pues muy negro, qué quieres que te diga. Soy realista. La situación es jodida, pero no me considero una persona que no pueda ser útil para hacer lo que sea, a mí no se me caen los anillos. Pero, bueno, yo confío, a ver si tengo suerte.
