Eulalia, participante de las viviendas de Malla
Ahora estoy mejor, tengo sueños, tengo planes [...], eso es algo por lo que siempre voy a estar agradecida.

Eulalia, de 24 años, vive actualmente en un piso del programa Malla*, tras estar 1 año y medio en el centro residencial de inclusión La Llavor. Repasa su recorrido desde su llegada a España hasta su proceso de autonomía residencial, y explica cómo esta etapa la ha ayudado a crecer personalmente, construir nuevos hábitos y proyectar su futuro.
¿Cuál ha sido tu recorrido hasta llegar al piso de Malla?
Llegué a España en 2022 y fui a casa de un familiar. Estuve con ella unos meses y después tuvimos algunos problemas de convivencia, familiares… y me pidió que me fuera, entonces los servicios sociales me mandaron a un albergue. Allí estuve unos meses y de ahí me derivaron a La Llavor. En el centro estuve un año y medio, hasta que salí y ahora estoy en pisos de Malla, donde llevo algo más de 6 meses.
¿Cómo vives este cambio hacia la independencia?
Al principio estaba un poco con miedo, por lo nuevo y por lo que iba a suponer este cambio para mi estado emocional, sobre todo. Y porque para mí era la primera vez que vivo sola, pero también estaba emocionada. Cuando llegué al piso, las compañeras me recibieron bien y me explicaron sus rutinas de limpieza y organización. Y bueno, yo intenté seguir con ello y aportar ideas también. Al principio, pues sí, me costó un poco, pero he mejorado y voy avanzando.
¿Cómo ha sido tu adaptación al barrio y al entorno?
Me gusta, es un barrio bastante tranquilo, y con los vecinos bien, me he cruzado con varios de ellos y me saludan, e incluso nos reciben paquetes cuando no estamos. La verdad que ya me he acostumbrado a estar aquí, con ellos y con mis compañeras, y también a tener mi espacio que ayuda mucho, la verdad. Yo pensaba que a lo mejor no me iba a ir muy bien para mi estado emocional, pero me ha ido muy bien, la verdad.
¿Qué ventajas ves en compartir piso con otras chicas jóvenes?
El compartir piso con otras chicas va bien, después de todo, ellas también están en el mismo momento y en un proceso bastante similar, y eso también ayuda a que nos entendamos un poco más.
¿Cómo es tu día a día en el piso?
Por el momento, estoy esperando para empezar las prácticas de monitora de tiempo libre, entonces por las mañanas ordeno o leo, después preparo la comida y cumplo con la limpieza, que cada semana nos toca a una. También estoy tomando estas semanas, que no estoy haciendo mucho, para organizarme a mí misma, para organizar mi mente y también mi alrededor.
¿Cómo te sientes en relación al acompañamiento que te hacen las profesionales?
Me siento bien acompañada por las profesionales, me han ayudado mucho. Me han sabido entender y tengo la confianza de poder decirles cualquier cosa, sobre todo en este proceso que es algo muy nuevo para mí: el hecho de vivir sola. Ellas también me han entendido y también me están ayudando en este proceso.
¿Cómo ves el futuro?
Me gustaría estudiar integración social y después educación social. Siempre me ha gustado ayudar y guiar en lo que pueda, y bueno, quiero dedicarme a ello. Después espero tener un piso propio y seguir siendo joven y libre.
¿Alguna reflexión final?
Todo este proceso me ha ayudado bastante, es un proceso bastante largo desde que empezó todo en La Llavor y hasta ahora, pero que me ha ayudado mucho a crecer como persona. Me siento muy feliz, ahora estoy mejor, tengo sueños, tengo planes y bueno, eso es algo muy bonito y por lo cual yo siempre voy a estar agradecida.
*Las viviendas del programa Malla son posibles gracias a la financiación de la Fundación Nando & Elsa Peretti.
