Josep Maria, voluntario en La Llavor
Desde el primer día me he sentido parte del equipo, parte de ellas, y para mí es un gran privilegio.

Hablamos con Josep Maria Ibáñez de su trayectoria como voluntario en Sant Joan de Déu, qué hace, cómo se siente... Él es uno de nuestros voluntarios veteranos, empezó hace 13 años y desde entonces ha estado en diferentes centros de la entidad y ha realizado diferentes tipos de voluntariado: apoyo a las comidas, talleres de coaching, acompañamiento... descubrimos con él todo lo que la experiencia de voluntariado puede aportar, tanto a la persona que lo realiza, como a la que lo recibe.
¿Por qué te interesaste en ser voluntario en San Juan de Dios?
Cuando nació mi nieta, Candela, estuvo ingresada en la UCI del Hospital materno infantil de Sant Joan de Déu. Cuando entraba y veía a Candela estiradita, llena de cables por todas partes, conectada con una máquina de respirar, yo no sabía qué hacer, pero tenía que ser fuerte para no llorar ante las médicos y las enfermeras. Yo pensaba, esa gente está trabajando en esto, realmente lo sienten, es su trabajo, pero lo hacen con un cariño, con una entrega, con una pasión que es premiable. Entonces, decidí que tenía que hacer algo, quería colaborar voluntariamente con la institución de San Juan de Dios. Y desde ese momento, San Juan de Dios para mí ha sido prioritario
, la prueba es que no me salto ninguna reunión y voy a todas partes, porque me siento bien, porque cargo pilas.
¿Cuál ha sido tu experiencia como voluntario?
Mi experiencia ha sido muy buena. Yo entré a formar parte del equipo porque quería ser voluntario, quería evolucionar como persona, quería conocer cosas nuevas, puesto que yo venía de otro mundo.
¿Qué tareas realizas actualmente en La Llavor?
A La Llavor normalmente vengo los jueves por la tarde, desde las seis hasta las ocho. Vengo para acompañar a las personas que viven allí. Estar con ellas, jugar a juegos de mesa, ir a las reuniones de residentes, escuchar si quieren contarme algo, etc. También, un día al mes, hacemos un taller de repostería, junto a una integradora social, que está muy bien.
¿Cómo te sientes dentro del equipo de La Llavor?
Dentro de este equipo me siento muy acogido por las personas que trabajan aquí, pero sobre todo por las mujeres residentes. Me he sentido muy querido y cuidado por ellas. Desde el primer día me he sentido parte del equipo, parte de ellas, y para mí es un gran privilegio
. Me siento muy querido y siento que hay una comunicación muy bonita. Hay mucha empatía y mucho cariño.
¿Qué particularidad has encontrado como voluntario en La Llavor?
Yo voy a dos centros, a La Llavor y a Hort de la Vila. Llevo 13 años de voluntario en Hort de la Vila, y en La Llavor llevo 1 año. Hort de la Vila es un centro mucho mayor, con 116 personas y aquí son sólo 40 mujeres. Aquí es mucho más íntimo, es más casa. Los jueves me esperan para poder jugar, para contarme algo, para estar un rato haciendo pasteles o lo que sea. Realmente me han pedido de todo. Me han pedido estar en una sala y poderme explicar algo concreto que les preocupaba, me han pedido que les enseñe un juego de mesa, me han pedido simplemente que esté con ellas. Yo hago lo que ellas necesitan. A veces sólo necesitan que las escuche y yo no hago más que esta
r. Y me adapto a lo que ellas necesiten. Supongo que ellas me verán, no sé, como un tío, un padre, un abuelo... Una persona que realmente se las mira con cariño. Por eso tienen esa confianza.
¿Qué te ha enseñado el voluntariado?
Yo vine aquí pensando que tenía mucho que dar, y la experiencia me ha enseñado que, aunque tengo mucho que dar, recibo 100 veces más de lo que yo do
y. Y esto a mí me ha cruzado los cables.
¿Qué es lo que más te gusta de ser voluntario?
Me gusta todo de ser voluntario
. Me gusta la comunicación que tengo tanto con los residentes como con los profesionales. Me gusta que ellas cuenten conmigo. Me gusta cuando me invitan a una reunión. Me gusta cuando hay algo señalado y cuentan conmigo. Me gusta cuando me llaman a ver si puedo hacer algo extra a lo que normalmente hago como voluntario.
¿Cómo te sientes dentro de la Familia Hospitalaria San Juan de Dios?
Realmente yo me siento parte de la Familia Hospitalaria. Me gusta ver que San Juan de Dios realmente se siente cómodo y está bien conmigo, que es lo mismo que yo siento por San Juan de Dios y las personas que forman parte de la Orden, sean residentes, sean profesionales o sean los hermanos. Diría que el ser y estar en San Juan de Dios es lo que me motiva.

“Con Josep Maria el tiempo que está él aquí, jugamos en el Rummi, hablamos, etc. Como era hombre, me costó un poco más confiar en él. Pero poco a poco fui abriéndome un poco más y, bueno, ahora le tengo mucho cariño y a mí me ha ayudado muchísimo”.
Eulalia, residente en el CRI La Llavor
"El trabajo del voluntariado es esencial en el funcionamiento de los centros sociales, ya que no sólo complementa la tarea que hacemos desde el equipo profesional, sino que también enriquece la vida comunitaria que intentamos crear desde estos equipos. Contar con un voluntario de estas características es muy importante y es un gran beneficio para nosotras. Aquí aporta un referente masculino positivo para las mujeres, en un espacio seguro".
Cristina Molero, integradora social del CRI La Llavor
