Maribel, voluntaria en Casa AVIDI
“El voluntariado transforma a la persona voluntaria, sobre todo a un nivel muy profundo.”

Hablamos con Maribel, psicóloga de formación y apasionada de la costura, sobre su experiencia de voluntariado en la Casa AVIDI. Combina su pasión por la costura con el acompañamiento a mujeres en situación de vulnerabilidad. Explica cómo ha llegado al voluntariado y cómo esta experiencia le ha permitido romper estereotipos y ampliar su mirada sobre las personas, poniendo el foco en la dignidad, la resiliencia y todo lo que se puede aprender.
¿Cómo te iniciaste en el voluntariado?
La verdad es que de toda la vida he estado acompañando a personas que estaban más o menos solas, desde que era muy pequeñita. Me iba con las abuelitas que estaban solas, que no tenían nietos, no tenían familia, entonces yo las acompañaba porque no me gustaba que estuvieran solas. Siempre he hecho algo así, he dirigido talleres de personas de la tercera edad que necesitaban reunirse una vez a la semana, hablar de sus cosas. Ya en 2017, trabajando en Barcelona Activa de coordinadora de un equipo multidisciplinar que asesoraba a entidades de economía social y solidaria, conocí a una de las entidades que es Dona Kolors, y me encantó su proyecto. En ese momento no podía hacer voluntariado, pero cuando más adelante pude, ya me enganché aquí en Sant Joan de Déu.
¿Cómo describirías tu experiencia como voluntaria?
Increíble, muy bonita. Las chicas son lo mejor, cualquier estereotipo que tengas de lo que es la persona atendida, una persona sin hogar, te equivocas. Tienen otras vivencias, otras experiencias, otros modos de ver la vida, de pensar. Son unas personas resilientes, con mucho potencial e inteligencia de trinchera. Son personas de las que aprendes muchísimo. Aquí disfruto mucho porque aprendo de ellas, yo creo que más que ellas de mí.
¿Qué significa para ti el voluntariado?
El voluntariado es una forma de dar un poquito de lo que tienes para contribuir, no solamente con la persona, sino que también enriquece a la sociedad
. La sociedad empezó a humanizarse y a avanzar cuando apareció la primera persona que cuidaba. El cuidar a otras personas es lo que hace avanzar la civilización.
¿De qué manera crees que el voluntariado transforma a la persona voluntaria?
Sobre todo, a un nivel muy profundo, a nivel de cómo entiendes la vida, los estereotipos, cómo ves a las personas.
Desde tu experiencia, ¿qué crees que necesitan las personas a las que acompañas?
Lo que más necesitan es reconocimiento, dignidad, visibilidad. Que se sepa que son personas muy válidas, pero que ha les han tocado muy malas cartas en la vida. Que nos podría haber pasado a cualquiera. Y aun así, han sobrevivido, se han sobrepuesto a las cartas que le han tocado y han sabido tirar hacia adelante. Con lo que son personas que tienen una enorme valía. Son supervivientes y son personas que nos pueden dar un ejemplo de resiliencia, de superación y de todo. Podríamos aprender un montón de ellas.
¿Qué es lo que más te gusta de ser voluntaria?
Lo que más me gusta de ser voluntaria es el contacto con la gente. El contacto con las personas, el verlas, el saludarlas, el ver cómo se les ilumina la cara con una sonrisa. El que te cuenten cómo están, qué les pasa, el poderlas ayudar. La verdad es que te llevas más de lo que traes.
¿Te llevas algún aprendizaje de tu experiencia hasta ahora?
Sí, me llevo de aquí muchísimos aprendizajes, porque no hay día que no aprenda algo nuevo
. No solamente aprendo de costura con Dori, que es increíble lo que sabe, pero es que de las chicas también aprendes. Aparte es que en la costura muchas veces es deshacer más que hacer. Y ese saber deshacer, afrontar esa pérdida y volverlo a hacer, es increíble, y ves su actitud y ves cómo se comportan y su visión del mundo. Y es una pasada.
¿Qué le dirías a una persona que está pensando en hacer voluntariado y que no lo ha hecho nunca?
Yo le diría que adelante, que se anime porque no va a ser lo que piensa que va a ser. Va a ser completamente distinto e infinitamente mejor. Y la verdad es que lo aconsejo a todo el mundo. A nivel de enriquecimiento personal no tiene parangón, no tiene comparación con nada. Te llevas muchísimo y, además, aportas a esa persona y a la sociedad para que siga creciendo.
¿Quieres añadir alguna cosa?
Son personas que necesitan que se las dé el puesto que merecen. Que son personas muy dignas, que son personas muy válidas, que solamente han tenido mala suerte en la vida, que no son para nada personas marginales. Son personas normales, estupendas, maravillosas. Entonces, dale el respeto que merecen. No pases por el lado como si no lo vieras. Dignifícalo.


