Martín, psicólogo
Hay una alta correlación entre trastornos de salud mental y sinhogarismo o dificultades residenciales.

Hablamos con Martín, psicólogo de SJD Serveis Socials, sobre su experiencia acompañando a personas en situación de sinhogarismo. Nos explica los retos de trabajar la salud mental con un colectivo especialmente vulnerable, la importancia de construir vínculos de confianza y el valor de un acompañamiento adaptado a las necesidades de cada persona.
¿Cuál ha sido tu camino hasta llegar hasta SJD Serveis Socials?
Yo estudié Psicología en Argentina, luego hice la residencia en el ámbito hospitalario público de la ciudad de Buenos Aires y estudié un posgrado en la Universidad de Buenos Aires. Posteriormente, en junio del 2024, vine a Barcelona y comencé a trabajar en Sant Joan de Déu Serveis Socials.
¿En qué consiste la psicología clínica?
La psicología clínica tiene como objetivo diagnosticar y tratar aquellas problemáticas de salud mental que no necesariamente tienen que ser trastornos específicos de salud mental, también se trabaja con el sufrimiento o el malestar emocional, brindando herramientas para poder lograr el bienestar de la persona y ayudarla a transitar su proceso.
¿Cómo es la salud mental de las personas en situación de sin hogar?
Con esta población el nivel de vulnerabilidad es mucho mayor que si lo comparamos con otros colectivos, entonces hay una alta correlación entre trastornos de salud mental y sinhogarismo o dificultades residenciales. En muchos casos, además, son personas que tienen una trayectoria muy difícil de vida, y que muchas veces han vivido situaciones traumáticas que las han afectado en diversas áreas vitales. Además, hay bastantes situaciones de consumo que a veces es la forma de lidiar con el malestar que sufren.
¿Cuál es el mayor desafío que te encuentras a la hora de trabajar con ellas?
Por un lado, el vínculo. Son personas que, para desarrollar confianza, hay que buscar la manera y las herramientas para poder establecer ese vínculo de confianza. Y, por otro lado, la mayoría de las veces no hay una demanda tan explícita de ayuda psicológica. Entonces, trabajamos con el equipo tratando de identificar las necesidades y a partir de ahí ver de qué forma acercarnos a la persona y ayudarla.
¿Cuáles son las principales causas de estas problemáticas de salud mental?
Es difícil generalizar en términos de causa, ya que cada persona tiene su historia y sus recorridos, y cada diagnóstico se expresa de forma distinta. Pero, puntualmente, buscaría la causa en el tema del entorno, desde la crianza de la persona hasta los vínculos. Son factores muy influyentes en la problemática de salud mental de estas personas.
¿Cuáles son los cambios más notorios que manifiestan las personas cuando se inicia el acompañamiento psicológico?
En primer lugar, hay un cambio a nivel confianza, se abren a compartir experiencias más privadas, más personales, y no solo conmigo, sino un poco en general. Por otro lado, se generan cambios conductuales, empiezan a vincularse con otras personas o hacer otro tipo de actividades. Y, por último, y principalmente, hay un cambio a nivel emocional y una mayor estabilidad.
¿Cómo es el acompañamiento que realizas?
El plan de acompañamiento se hace en función de la persona y sus necesidades. A veces hay que brindarle herramientas para regular sus emociones, en otros casos es a través de actividades o vínculos, pero siempre teniendo en cuenta sus necesidades y proceso.
¿Hay diferencia en el acompañamiento que haces en Folre y en los programas de vivienda?
La diferencia más grande es la estabilidad de la persona y el potencial para trabajar un proyecto de vida más a largo plazo o más inmediato. En el caso de Folre buscamos intervenciones más puntuales y adaptativas a las necesidades que surjan en el día a día. La idea es incorporarme en la dinámica habitual del centro y desde allí comenzar a intervenir. En cambio, en el proyecto de viviendas se puede armar un proyecto de vida con una mayor estabilidad emocional de la persona, así como realizar entrevistas más individualizadas y un seguimiento con un proyecto más definido de objetivos y metas.
¿Qué te proporciona a ti personalmente este trabajo?
Para trabajar con este colectivo tengo que valorar aspectos como el vínculo, la confianza, la sinceridad o la frontalidad a la hora de transmitir las cosas
; aspectos que en otros momentos no había desarrollado tanto porque con otros colectivos hay una demanda más explícita de ayuda y con las personas en situación de sinhogarismo hay que generarla y a partir de ahí trabajar.
¿Qué crees que se puede hacer para reducir el estigma hacía las personas con problemáticas de salud mental?
Lo primordial es poder hablar sobre el tema, poder compartir las experiencias, aunque no sea fácil
. Históricamente ha habido mucho miedo a las reacciones de las personas con problemáticas de salud mental, porque cuando no hay información sobre qué le está pasando a una persona, es muy fácil tener miedo, es lógico. Por eso es importante la información, la capacitación y poder hablar abiertamente de eso, desde lo personal y desde lo profesional.
