Mercè, voluntaria en Hort de la Vila
Esta es la base del voluntariado: ayudar desde tu ser, dando tiempo y acompañamiento desde un punto muy respetuoso.

Mercè, con más de 15 años de voluntariado, destaca por su compromiso y proximidad. Repasa su recorrido desde el centro de Cardenal Cassanyes hasta Huerto de la Vila y explica qué lo ha llevado a hacer voluntariado y como esta experiencia le ha ampliado la mirada sobre las personas y la sociedad.
¿Cuánto tiempo hace que eres voluntaria?
Empecé como voluntaria hace más de 15 años en Cardenal Cassanyes, un centro en las Ramblas que fue el embrión de todo. Después pasé a Creu de Molers en Poble-sec y finalmente a Hort de la Vila por proximidad.
¿Cómo comenzó todo?
Siempre he tenido conciencia social y la idea de dar lo que recibes, como una obligación de colaborar con la sociedad. San Juan de Dios siempre ha destacado por sus obras, su carácter y sus valores, y en una sesión de introducción a la Orden descubrí el mundo social: se me abrió un mundo nuevo que no me esperaba
, me pareció interesante y así se inició todo.
¿Cómo ha sido tu experiencia y qué significa para ti el voluntariado?
Mi experiencia ha estado basada en los valores de acompañar, fluir y ser. Se trata de intentar no juzgar y, simplemente, estar. Ésta es la base del voluntariado: ayudar desde ti ser, dando tiempo y acompañamiento desde un punto muy respetuoso. Para mí significa esto, respetar al otro y hacer el esfuerzo de no juzgarlo, a pesar de que es difícil porque inconscientemente siempre lo hacemos. Pero en estos entornos es un aprendizaje diario.
¿Cómo crees que el voluntariado te transforma? Te llevas algún aprendizaje?
El voluntariado te transforma dándote otra visión
. Conoces gente que de otra manera no conocerías, fuera de tus círculos habituales, a menudo marcados por tu rutina y ligados a tu situación socioeconómica, y eso te da una perspectiva muy diferente. Te amplía muchísimo la mirada, a menudo sin darte cuenta, como un gota a gota que te hace pensar diferente
. El aprendizaje más importante que me llevo es esta amplitud de mirada, el respeto y el no juzgar. Todos juzgamos, sobre todo ahora con las redes sociales, pero desde la humanidad, el cara a cara y el somos iguales, es donde realmente se da ese aprendizaje.
¿Qué crees que necesitan las personas que acompañas?
Las personas que acompaño están en una situación de vulnerabilidad muy alta, y lo más fácil de decir son los recursos, tanto asistenciales como psicológicos, médicos o de asistencia social. Evidentemente, la vivienda es un factor crítico, puesto que ha ido más allá de lo que era el sinhogarismo de hace unos años. Pero, sobretodo, el no juzgar, acompañar y tener esa visión de que somos iguales, porque al final tenemos las mismas necesidades y los mismos principios.
¿Qué es lo que más te gusta de ser voluntaria?
Soy una persona muy social y en este entorno, rodeada de gente tan diversa, me encuentro muy bien. Conocer gente diferente te ayuda a crecer, porque cualquier persona diferente te aporta algo y te amplía la mirada.
¿Cuál es o ha sido tu tarea como voluntaria?
Hasta ahora iba los domingos porque era el día que tenía libre. Mi tarea principal ha sido acompañar a la gente, charlar e interesarme por cómo ha ido el día. También ayudaba el personal de cocina, sirviendo la cena. En definitiva, mi tarea ha sido sobre todo acompañar y apoyar. Ahora he iniciado una nueva etapa con mi jubilación y quiero involucrarme mucho más.
¿Qué consejo darías a alguien que quiere empezar?
Creo que si te lo planteas, ya quiere decir que tienes algo adentro. Creo que también los voluntarios somos muy rara avis, porque hay gente que no entiende que quieras dedicar un domingo por la tarde, de siete a diez, a hacer de voluntario. Lo que es importante es que te pongas en centros reconocidos, instituciones con una buena base, que te sientas cómoda, que valoren tu trabajo y que seas parte del equipo. Si tú no estás, el trabajo se hará igual; tú acompañas aquí. Entonces, yo el que diría es esto: mente abierta, tienes que colaborar y no juzgar.
