Rosa, voluntaria del centro diurno Folre
"Folre es como una luz en la oscuridad"

Hablamos con Rosa, voluntaria de Folre desde hace diez años, sobre su trayectoria acompañando a personas en situación de vulnerabilidad. Desde muy joven, sintió la necesidad de ayudar a los demás, una vocación que le ha llevado a dedicar parte de su tiempo a escuchar, acompañar y ofrecer abrazos a quien más los necesita. Para ella, Folre es un espacio donde los pequeños gestos tienen un gran valor: una conversación, un abrazo o simplemente preguntar a alguien cómo se encuentra.
Rosa, explícanos que haces como voluntaria
Vengo al centro una vez a la semana y cuando llego digo “buenos días familia”, y entonces vienen todos y me dan un besito o un abrazo. También hago acompañamientos, las profesionales saben que me pueden llamar en cualquier momento. Basta con que me llamen para yo sentirme en la piel de esa persona.
¿De dónde nació tu interés por el voluntariado?
De siempre me ha gustado ayudar a las personas. Cuando tenía 14 años, me apunté a la asociación de vecinos de mi barrio y acompañaba a los abuelillos a ir de paseo o también iba con los niños pequeños a la montaña.
¿Cómo empezaste tu voluntariado en Sant Joan de Déu Serveis Socials?
Cuando me prejubilé, hablé con mi párroco a ver qué voluntariados había por la zona y me dijo que había un comedor social aquí en Badalona. Y entonces, cuando entré por primera vez dije, “esto es lo mío”.
¿Qué necesitan las personas a quienes acompañas?
Lo que necesitan es que los escuchen, preguntarles “¿cómo estás?”. A veces me cuentan cosas de su vida y se desahogan. También lo que veo es que les falta cariño, les falta un abrazo
.
¿Crees que ha cambiado tu manera de acompañar a las personas?
Sí, mucho. En los acompañamientos al médico, por ejemplo, cada vez me veo con más fuerza para hablar yo. Quizás al principio me callaba, pero ellos quieren que yo les ayude. Antes de entrar en la consulta les digo, “si necesitas ayuda, me das con el pie y hablo”, y me dan con el pie.
¿Por qué son importantes los acompañamientos que haces?
Son personas que se sienten muy vulnerables, por ejemplo, en el médico. Yo les digo “no puedo entrar contigo al médico porque te va a preguntar cosas muy íntimas”, pero ellos me dicen “no, no, tú eres como mi madre”. Y es que, aunque veas a una persona muy grandota, se sienten muy vulnerables.
¿Qué es lo que más te gusta de ser voluntaria?
Lo que más me gusta es ayudar a las personas.
¿Qué es Folre para ti?
Folre es como una luz en la oscuridad.
¿Cómo describes tu experiencia durante este tiempo?
Es fabuloso. Como persona creces mucho, y no le das importancia a muchas cosas. Cuando vengo al Folre, no me duele nada; y es muy gratificante. Yo le diría a todo el mundo que hiciera, al menos una vez en su vida, un voluntariado
. Creo que muchas personas, con que vinieran un día, se engancharían.
